viernes, mayo 27, 2022
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Labor dirigencial recupera objetivo social cooperativo

Promediaban las 10:30 del pasado viernes 21, cuando Myriam Báez, presidenta de la Confederación Paraguaya de Cooperativas (Conpacoop), llegaba a la sede del gremio para presidir una reunión de evaluación del Sistema Nacional de Educación Cooperativa (SNEC), que la nucleación impulsa y es un modelo líder en América.
Al vernos, con emotiva voz declaró: “Se hizo justicia”. Se refirió a la sanción parlamentaria de una ley que modifica otra, que había impuesto el IVA (impuesto al valor agregado) al crédito solidario encareciendo este importante segmento económico.
Dos meses atrás, el histórico acontecimiento que repuso el carácter solidario –consagrado por la Constitución– a las relaciones financieras del sector, que concentra a más de 1,5 millones de personas, estaba lejos, pero la labor de Báez y sus colegas no cejó.
La lucha reivindicatoria data de 2015, cuando se aprobó la Ley 5501 que impuso el IVA a las relaciones financieras de las cooperativas con sus socios y entre sí, contraviniéndose el Art. 113 de la Carta Magna, como bien expresaron los defensores de este sistema de desarrollo social.
Báez manifestó que la decisión final de Diputados –por voto de la plenaria, en mayoría– lo que hizo fue sancionar “una nueva primavera” económica. Setiembre es el mes en el que, cíclicamente, se mueven los resortes del crédito cooperativo para financiar el consumo, el comercio y mucho más, como la proximidad del final de una licenciatura académica, en los albores de fin de año, citó a modo de ejemplo.
Históricamente, los fondos que maneja el sector –provenientes del aporte solidario– sirven para la promoción del intercambio financiero de miles de familias y microempresarios que de otro modo no tienen más posibilidades de acceso a este tipo de capital.

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