Hora de trabajar por la producción y el desarrollo

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Después de sobrellevar el juicio político y destitución de Fernando Lugo, con la asunción del nuevo Gobierno presidido por Federico Franco y la normalización de las actividades económicas y sociales -aunque nunca estuvo quebrantada-, el Paraguay debe encaminarse con mayor fuerza a priorizar la inversión, el desarrollo productivo, así como la generación de empleo.
Para que ello ocurra, afortunadamente, se dan todas las condiciones. Hay una sensación de que habrá mayor seguridad; la clase empresarial está dispuesta a apostar y arriesgar más; la banca, las cooperativas y el comercio en general están impulsando nuevas iniciativas orientadas a fomentar el crecimiento económico.
El informe del secretario general de la OEA sobre la situación del país indudablemente está abriendo nuevas perspectivas en el ámbito internacional y los temores de un posible aislamiento van disipándose. Es también tarea del Ministerio de Relaciones Exteriores y los embajadores dar a conocer la realidad que vive hoy el país: las inmensas oportunidades existentes, en un marco de tolerancia, respeto a los derechos humanos y en un ambiente de paz social.
Hay que tener en cuenta que el crecimiento y el desarrollo son factores claves para ir disminuyendo los bolsones de pobreza y analfabetismo. Por un hecho político que fue traumático y delicado, nuestras instituciones y los proyectos de desarrollo no pueden detenerse. Ahora es tiempo de recomponer todo y estimular la producción.
El Estado debe promover el acceso a créditos blandos y ajustar la política monetaria y fiscal a las necesidades de este tiempo, por el lapso de 14 meses de gestión del presidente Franco.
Cuanto más se dinamice e incentive a las pequeñas y medianas empresas a través de la banca, la industria y el comercio, más oportunidades tendrán nuestros compatriotas de insertarse en el mercado laboral, con sus consecuentes repercusiones para nuestra economía.
Los índices macroeconómicos son favorables a nuestro país. Existe una inflación controlada, el dólar tiene una cotización de alguna manera estable, las reservas monetarias continúan creciendo y nuestra deuda externa está totalmente adecuada a nuestras  posibilidades de endeudamiento.
Existen grandes proyectos de inversionistas nacionales  y extranjeros que deben ser acompañados desde el  Gobierno. Y sería oportuno que las obras públicas sean dinamizadas, tras el estancamiento que se dio en el último período de Lugo
En una paz social, también debe darse prioridad a las problemáticas sociales. Analizar cómo se encuentra el programa Tekoporâ, revisar puntillosamente los conflictos de tierras existentes y proseguir las acciones para que la salud pública sea, cada vez más, de fácil acceso para la población.
De los signos y mensajes que se den desde el Gobierno dependerán la confianza y el optimismo de los sectores productivos y empresariales.
El Paraguay es una nación de infinitas oportunidades. Lamentablemente hasta hoy día los que habitamos su geografía aún no nos dimos cuenta de ello
Se cuenta con dos poderosos turbinas generadoras de energía limpia, a bajo costo, tierra fértil  y exenta de catástrofes naturales, que hacen al país atractivo para la llegada de inversionistas.
En definitiva, creemos que un hecho político importante para la institucionalidad del Paraguay, aunque aislado, no tiene por qué frenar su crecimiento. Por el contrario, debe servir como inflexión para abrir nuevas oportunidades y progreso compartido para todos los connacionales.