El ejemplo del taxista

0
105
Y eso lo que dijeron algunos, estimado Perú: que el propio Samaniego armó todo lo del taxista que quería suicidarse. Pero ni vos ni yo estuvimos allí; apena vimos lo que salió en los diarios y allá en la raíz, y asegún mi humilde entender, más allá de si fue en serioité o de gua’u el asunto, el ejemplo que queda lo que me parece preocupante.
 
Y , chamigo. ¿Qué es lo que deja el caso ese? Que si vo te subí allí donde se subió el taxista y amenazá con tirarte si el intendente no resuelve lo que vos decís que es un problemasean los baches, la basura, el tránsito, no va a pasar naranja. Ahora si vos te subís allí para exigir soluciones, el mismo intendente en persona se va a apersonar, te va a pasar su mano y así,
juntitos los dos van a resolver el asunto.
 
Claaaaro, así mismo es, Perú. El ejemplo es medio complicado para aplicar en todos los casos porque con el tema de los baches nomás luego, somos muchos los que vamos a tener que ponernos de acuerdo para subir en el techo del edificio municipal. Pero algo habrá que ir pensando a partir del ejemplo del taxista ahora que estamos de vuelta hína en plena época de cacería de voto para las elecciones municipales.
 
Síii, recuerdo que en el caso de Samamiego, heta kuri las promesas que son cosas que se tienen que hacer luego cuando se anda de noviazgo con los votos. Y , total siempre se encuentra algo a mano para explicar por qué pa lo que no hiciste lo que prometiste. Y él mismo dijo que aipo se malinterpretó nomás lo que dijo, y después dijo que cuando dijo lo que dijo en realidad estaba diciendo que lo que había era una máquina que en un sapy’aite podía resolver el tema de los baches. Y eso ya no , estimado Perú, porque parece que nosotros nomás
somos los tarova que sacamos conclusiones apuradas a partir de lo que dicen las autoridades. Ya que nunca apareció la máquina esa. Y seguramente que cuando dijo lo que dijo estaba diciendo nomás que sabía que existía esa máquina, pero que ni estaba pensando en traer para acá.
 
Y así estamos, Perú. Por allí lo que podemos hacer es un pequeño ajuste al ejemplo del taxista, o sea, si el candidato que gane las elecciones municipales no cumple con sus promesas (y ya no importa hína si dijo lo que dijo), vamos a tener que subirle al techo del edificio municipal y tirarlo de allí. Y , Perú, algo así como aipo harakiri,
pero onda democrática, en acuerdo entre votantes y candidatos, o si no vamos a seguir tratando de entender qué es lo que quiso decir el intendente mientras tu ciudad va siendo
tragada por los baches.