Lo que no debemos perder

0
32
Cuando di mis primeros pasos en el cooperativismo, hace ya casi 15 años, un amigo me dio un sabio consejo que decía: No se debe vivir para el cooperativismo ni se debe vivir del cooperativismo. Se debe vivir como cooperativista. Al principio no entendí muy bien estas palabras, pero hoy con algo de camino ya recorrido en esta rama del derecho, puedo entenderlas perfectamente. Las cooperativas son colectivamente de todos lo socios, pero particularmente de ninguno, por lo que los esfuerzos que uno pueda realizar en/para su cooperativa deben apuntar siempre al beneficio colectivo y ello aplica para directivos y socios.
Finalizando este año 2014, es obligatorio destacar la fortaleza del sector cuyo cimiento es justamente la CONFIANZA de los asociados, ya que a pesar de los agitados sucesos vividos este año, que incluye hasta la destitución de un presidente en el Órgano de Control de las Cooperativas, estas han permanecido sólidas brindando servicios a sus asociados, sin mayores sobresaltos. Hemos escuchado también la opinión de expertos internacionales que han manifestado su preocupación porque el Incoop se encuentra compuesto por un Consejo Directivo cuyas autoridades surgen justamente del sector cooperativo, destacando que ello podría influir negativamente en el control efectuado por dicho órgano en el sector.
Podrían estos expertos tener razón en dicha teoría, o no. Lo cierto y lo concreto es que el sistema o mecanismo de elección de autoridades del Incoop y su sistema de control, durante once años ha funcionado de la misma manera y el resultado es el mismo: la estabilidad del sector cooperativo. Resumiendo: cumplamos los principios cooperativos para no perder la esencia y naturaleza del cooperativismo. El cumplimiento de estos solidifica la confianza en el sistema y con la supervisión adecuada por parte del Incoop, seguiremos demostrando la estabilidad que es ser uno de los países más cooperativizados a nivel mundial.