Una oportunidad histórica para los diputados

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Emilio Lugo
emiliolugo54@hotmail.com
 
 En varios artículos anteriores habíamos señalado que el modelo de trabajo cooperativo incide entre el 40% y 50% en el crecimiento sostenible de la economía nacional. En consecuencia no se puede ignorar ni subestimar su contribución en la generación de fuentes de trabajo, la producción agrícola, ganadera e industrial.
La exportación y el ingreso de divisas necesarias para el comercio internacional de nuestro país. Su participación de alrededor del 21% en el Mercado financiero, donde cumple un rol fundamental en la inclusión financiera, apoyando la formalización de amplios sectores que viven en la franja de pobreza y ayudando activamente a edificar la economía de rostro humano, a combatir la cultura del descarte, es decir la exclusión, la marginación, la desesperanza, el desprecio como destino, tal como destacara el papa Francisco. En otras palabras, influyen en la instalación de la práctica democrática dentro de la economía. Es más, también desarrolla una verdadera democracia política que reivindica la dignidad humana, ya que en las ASAMBLEAS, los socios tienen una participación abierta y toman decisiones a través de la fórmula que expresa
el profundo y verdadero valor de la igualdad: un socio, un voto, sin que se tenga en cuenta la cantidad de capital o ahorro que dispongan
en su empresa. De este modo, el poder es ejercido  por las personas, sin que prevalezca el factor financiero. Todo lo contrario a lo que ocurre en una sociedad anónima donde en la ASAMBLEA vota el capital, es decir la cantidad de acciones o dinero que tenga cada accionista. Acá, las resoluciones están sometidas al poder financiero.
Por las razones expuestas el Gobierno no debe ignorar, subestimar o dejar de lado a las cooperativas. Por el peso que tienen en el desarrollo económico, necesariamente deben ser consultadas por las autoridades para la definición de políticas públicas económica, social, cultural. Deben ser protagonistas, formar parte en las instancias donde se toman decisiones estratégicas que impactan en la comunidad. Sería un error político de consecuencias imprevisibles cerrar el diálogo con las cooperativas que solo quieren trabajar por nuestro querido país. Como afirmaron los cooperativistas argentinos, las cooperativas ayudan a garantizar la democracia, la distribución equitativa de los frutos del trabajo y la posibilidad de que haya otro paradigma, es decir otro modelo en la economía de nuestro país y del mundoEste es un momento clave para las decisiones políticas ya que nuestra Ley 438/94 está en la Cámara de Diputados, en espera de la sanción correspondiente. Confiamos en que predominará la prudencia y equilibrio entre los señores parlamentarios y que los mismos nos permitirán contar con una ley que facilite el fomento, la promoción del modelo de economía social basado en la ayuda mutua, en el esfuerzo y los recursos propios de las personas.
Que respete nuestra autonomía y libre organización garantizadas por el Art. 113º de la Constitución Nacional. Que nos brinden las herramientas jurídicas para continuar difundiendo la cultura del trabajo solidario.
Reiteramos que las Leyes no pueden constituirse en obstáculos, sino en facilitadores para el cumplimiento de nuestras obligaciones y nuestros derechos, como ciudadanos, siempre en beneficio del bien común.
Señores diputados, con todo respeto solicitamos que apoyen el proyecto que fue sancionado en la Cámara de Senadores. Más de 1 millón quinientos mil cooperativistas esperan contar con su apoyo.