El espíritu del compromiso social en el desarrollo socioeconómico

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Las organizaciones de apoyo mutuo acompañan el esfuerzo de sus socios, mediante talleres de capacitaciones, atenciones médicas casi gratuitas y programas sociales.

Las cooperativas constituyen una herramienta que promueve la autoayuda, responsabilidad, igualdad, equidad, solidaridad y el compromiso social.
En el marco de cumplimiento de valores y principios, se han destacado en generar mejores condiciones de vida de sus socios
y por ende, sus familiares.
Precisamente, dos de los siete principios cooperativos tienen que ver directamente con el acompañamiento del sector solidario
a favor de la membresía.
Se materializa el compromiso con la comunidad a través de las acciones enmarcadas dentro de los lineamientos de la autoayuda, solidaridad, etc.
En Paraguay es muy satisfactorio ver cómo las distintas cooperativas, sean grandes, medianas o pequeñas entidades se esfuerzan por dar algo más al socio y no se centran solamente en las simples ganancias financieras.
Todos los días, las entidades se abocan a la realización de capacitaciones sobre cómo montar un negocio, cursos de autoayuda, de especialidades académicas dirigidas a profesionales o atenciones médicas casi gratuitas, así como los programas sociales de ayuda a la comunidad, sean a través de aporte o un compromiso ambiental.
El accionar de las cooperativas ha permitido a miles de compatriotas una promoción social, que ni el mercado y las demás estructuras económicas no podían haberle brindado.
Por ello, ese compromiso es vital y representa la esencia misma de las empresas de autoayuda.
Finalmente, las cooperativas pueden desempeñar un papel importante en la reducción de la pobreza.
Mientras que las cooperativas de ahorro y crédito facilitan el acceso de sus miembros al capital económico, las cooperativas agrícolas ayudan a los agricultores a acceder a los medios de producción necesarios para cultivar la tierra y criar el ganado y los ayuda a procesar, transportar y comercializar sus productos.

El valor de solidaridad por encima del egoísmo
En el Paraguay las empresas solidarias han venido acompañando el crecimiento económico y social de la población. Hay más de 1.600.000 paraguayos que integran alguna cooperativa, es decir en mayor o menor medida se han beneficiado con ella.
De este modo, las instancias de poder tienen la obligación de acompañar este sistema, incentivando su filosofía y la adhesión social. Ante esto, tomar acciones que la debiliten, sería en directo perjuicio de toda la población.
La responsabilidad social cooperativa es una acción tangible en la actualidad, que bien merece una mayor promoción, a fin de que los asociados sepan los beneficios que les corresponden, precisamente en un tiempo donde el principio de la solidaridad es una entelequia abrumada por el egoísmo.

Los oportunos negocios asociativos para la gente
Mucho antes de que la Responsabilidad Social Empresarial (RSE) se instalara como un concepto manejado a nivel universal, las cooperativas ya estaban llevando a la práctica estas acciones a beneficio del colectivo social.
Es evidente que el sistema cooperativo desde hace más de 100 años ha venido demostrando cómo los negocios asociativos pueden ayudar a instalar un mundo mejor, extendiendo acciones solidarias para el desarrollo comunitario y su entorno.
Las cooperativas han nacido por necesidades insatisfechas en las comunidades y son parte de ellas mismas, sean del segmento trabajador, de la producción de bienes y servicios o simples vecinos que ven al sistema como una herramienta de desarrollo colectivo e integral.
Esta cultura ha venido enriqueciéndose y representa probablemente uno de los capitales más importantes del sector.
Cuando vemos el compromiso de nuestras cooperativas con la educación, el ambiente o sectores carenciados, debemos estar orgullosos por el cumplimiento de uno de los fines primordiales del movimiento.

Facilita transición a la economía formal
Las cooperativas ofrecen oportunidades para grupos específicos como los trabajadores informales al facilitar la transición a la economía formal.
Pueden ayudar también a los migrantes o a los trabajadores domésticos a salir de la pobreza y encontrar oportunidades de trabajo decente.
En la actualidad, hay un total de 1.043 entidades que a su vez están diversificadas por las de ahorro y crédito, de producción y otras entidades.
Estas, igualmente se dividen en las categorías A, B y C.
Todas las organizaciones solidarias tienen como núcleo social a la persona, que interactúa en forma permanente con su institución, participando en asambleas y decidiendo el porvenir de la misma.