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Pienso que ni los cines ni las películas más laureadas de Hollywood pudieron en popularidad con los videos del EPP, que saltaron sorpresivamente a consideración pública. Se veía de todo. Desde prácticas de tácticas guerrilleras, cómo hacerse con un jugoso botín tirado desde un avión, bañarse plácidamente en un río calmo, hasta el chateo e impresión en medio de la selva.

Son imágenes inéditas de una banda terrorista que, por lo observado, anda a sus anchas y custodiando su propio territorio, después de más de 10 años de su surgimiento en la zona de Concepción.

El Estado ya invirtió millones en recursos, incluido fuerzas policiales y militares, pero hasta ahora los resultados son escasos. El EPP continua manejando “su territorio” y alzándose con jugosas recompensas, fruto de asaltos, secuestros y chantajes a empresarios de la región. Es evidente que en todos estos años han establecido un perímetro que los impermeabiliza ante el acoso al que presuntamente son sometidos.

Hago un resumen improvisado de cuánto ya han acumulado en caudales y llegó a la cuenta que fácilmente alcanzará los 10 millones de dólares, que para un puñado de 30 insurgentes ya es bastante. Lógico la manutención en los bosques tiene su precio como la compra de implementos, el pago a informantes y simpatizantes que podrían existir en la zona, así como a algunas autoridades.

Las filmaciones muestran el estilo de organización que tienen, algunos integrantes muy jóvenes, incluido mujeres reclutadas para la aventura.

La pregunta que existe es, tras la diseminación de las imágenes, quien y porqué lo dieron a conocer. Algunos apuntan a desleales funcionarios de la seguridad del Estado. Más bien creo que pudo provenir del propio EPP como propaganda a lo que están haciendo y como un incentivo a aquellos que deseen unirse a la quijotada de tomar el poder a sangre y fuego.

También resulta increíble que con la tecnología existente en la actualidad, desde satélites que vigilan donde cae una pelotita de tenis, no se pueda aun conocer exactamente sus coordenadas diarias para asestar un golpe certero a esta banda. se puede decir que la seguridad del Estado ha estado fallando sucesivamente en esta cruzada, para la indignación e impotencia de la ciudadanía.