El Chaco puede ser el futuro de la producción frutihortícola

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Las pruebas de cultivos de pimientos de colores, tomates de larga vida, sandías sin semillas, cebollas, melones tutorados (con estacas alrededor, que aseguran el crecimiento vertical de las plantas) están dando buenos resultados en el Chaco, según resalta un informe de la cooperativa, con base en Loma Plata (Chaco Central).
Chortitzer, cuya marca insignia es Trebol (en productos lácteos, y que acaba de inaugurar una planta de leche en polvo de USD 15 millones) fundó la estación a mediados de los ochenta del siglo pasado, con el objetivo de desarrollar tecnologías y alternativas productivas en el sector agrícola.
“Nació por la necesidad de diversificación de nuestras fincas, las cuales por su pequeña área y suelo arenoso se ven obligadas a producir algún producto en forma intensiva, con riego y fertilización y obtener de esta forma un ingreso adicional”, explica un informe de la asociación de productores en la Región Occidental, en su página web: Chortitzer.com.py.
“Actualmente estamos con la producción de tomate larga vida en invernaderos”, apostilla.
Son 300 toneladas anuales que se comercializan en el mercado interno (Chaco Central) y nacional. Añade que las zonas áridas y semiáridas favorecen la producción hortícola, por su menor exposición al ataque de enfermedades fungosas y bacterianas. Y la región de Boquerón, donde se localiza Chortitzer, en tal sentido tiene el clima adecuado.