Amsa brinda atención especializada en traumatología a sus pacientes

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Promed garantiza a sus asociados una cobertura completa en el área de traumatología, en todas las afecciones que se pueden presentar, desde lesiones comunes hasta las más graves.

Uno de los casos más comunes que son asistidos en el área de traumatología es el ligamento cruzado de rodilla. La gran mayoría de las roturas se produce en pacientes jóvenes. El 75% de las lesiones ligamentarias son deportivas, mientras que solo el 25% restante obedece a otro tipo de trauma.  El Sanatorio Amsa cuenta con un área especializada de traumatología en donde profesionales se encargan de atender todas las necesidades que se presentan en la dependencia. El lugar está preparado para atender e identificar todo tipo de enfermedades en relación con la especialidad. Los asociados reciben un servicio de alta precisión con los expertos.

Así también, un plantel médico impecable, todos traumatólogos con subespecialidades en el ramo para atender las emergencias según las necesidades que se presenten. El Dr. José Ramírez Bado, traumatólogo, cuenta en qué consiste este padecimiento y cómo debe ser tratado. Existen dos ligamentos cruzados, el anterior y el posterior. Estos forman parte de un grupo que mantiene la estabilidad de la rodilla y evitan que la tibia se desplace hacia adelante o atrás. En algunos casos donde hay roturas parciales el cruzado posterior puede cicatrizar, pero el cruzado anterior, por su localización anatómica, no cicatriza o regenera, lo que se hace en cirugía es utilizar un sustituto dellig cruzado anterior utilizando tejido del propio paciente.

La lesión del ligamento cruzado produce inestabilidad, como comúnmente dice el paciente “le sale de lugar la rodilla” y dolor debido a lesiones asociadas como rotura de menisco que causan dolores que parecen pinchazos o en casos donde las lesiones meniscales son más complejas, bloqueos de la rodilla. En cuanto a los implantes de rodillas que se utilizan en la reconstrucción del ligamento cruzado, que consiste en reemplazar el ligamento lesionado por un injerto que suele sacarse de un tendón de otra parte de la rodilla del paciente, este se fija con materiales de osteosíntesis. En Amsa cuentan con todos los implantes al alcance del paciente, con equipos e instrumentales de excelente calidad, pudiendo realizar este tipo de cirugías sin complicaciones.

La rehabilitación pasa por cuatro fases: la primera es la de la desaparición de la inflamación articular; en segundo lugar, la ganancia de movilidad, seguida de la potenciación de la musculatura y, por último, la preparación para la vuelta a la actividad deportiva. Lo habitual es que, como mínimo, la rehabilitación dure unos seis meses.