Un trabajo planificado para mitigar el parón económico

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Tras una evaluación del impacto que podría tener la pandemia en las finanzas de sus asociados, la institución comenzó a proyectar sus acciones para disminuir el efecto.

La dificultad para continuar con la generación de ingresos es una de las principales consecuencias de la cuarentena. Esta situación es todavía más palpable en los trabajadores cuentapropistas, segmento que representa un importante porcentaje de la masa societaria de la Cooperativa Ypacaraí. 

Para atender las necesidades de sus socios, la cooperativa creó una línea de contingencia de un monto máximo de 10 millones de guaraníes, a una tasa anual del 12% y dos meses de gracia. 

Esta alternativa financiera se proyectó para llegar a una cantidad de 5.000 a 6.000 socios. La propuesta sigue vigente, y muchos asociados ya accedieron a ella. 

La línea de contingencia se presentó como una herramienta financiera orientada especialmente a aquellas personas, cuyas actividades laborales fueron significativamente afectadas por la medida de aislamiento establecida por el Gobierno. “Sirve para aguantar el periodo de cuarentena al albañil, al gomero, y a muchos trabajadores independientes que hoy no tienen ingresos”, señaló Javier Escobar, gerente general de la entidad solidaria. 

Además, la institución adoptó una serie de medidas para flexibilizar los compromisos de sus asociados. Postergó el pago mínimo de tarjetas de crédito al mes de junio. Congeló las cuotas de los préstamos de marzo, abril y mayo, sin que esto repercutiera en la categoría del socio. Asimismo, para casos de atrasos abrió la posibilidad de reprogramar y recategorizar los préstamos con vencimientos a 90 días. 

Unos 8.000 socios accedieron a la propuesta de replantear todos sus créditos, comentó el gerente general de la cooperativa. Hasta el mes de mayo los socios tienen la posibilidad de solicitar esta modificación.


Segmento de influencia 

Los 52.000 socios de la Cooperativa Ypacaraí se encuentran distribuidos en tres departamentos y más de diez ciudades. Entre el 40% y el 50% de los asociados de la entidad se dedican a actividades laborales individuales, o están al frente de pequeñas y medianas empresas. Es decir, no dependen de una fuente de ingreso segura. 

Por mencionar un ejemplo, Carapeguá, una de las ciudades de influencia de la cooperativa, es conocida como la zona de vendedores ambulantes o “macateros”. Estos comerciantes dependen de las ventas y las cobranzas realizadas, por lo que es un segmento que se vio significativamente afectado por la cuarentena. 

Aporte a la sociedad para superar la crisis

La Cooperativa Ypacaraí acompaña en las ciudades que conforman su área de influencia con diversas acciones solidarias. El gerente general de la entidad señaló que el apoyo brindado consiste, principalmente, en donaciones a centros de salud de las distintas localidades donde la institución tiene presencia. 

Justamente, el pasado 18 de abril fue inaugurado el pabellón de afecciones respiratorias del Hospital Distrital de Itauguá, que contó con un importante apoyo de la entidad para su construcción.

Ante la situación de aislamiento y la recesión de la economía como consecuencia directa, la cooperativa también comenzó a destinar fondos para ayudar a sectores carenciados con aportes para la elaboración de paquetes de alimentos.