Cooperativas y Estado socorren a las mipymes

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Un crédito fiduciario de la Agencia Financiera de Desarrollo (AFD) llega a 30 cooperativas del tipo A y 30 del tipo B. El monto total destinado a las entidades es de G. 366.800 millones.

El crédito blando otorgado por la AFD tiene un interés del 0,5% para las cooperativas y se convierte en un producto clave para destinar a la reactivación de las micro y pequeñas empresas. El fondo del fideicomiso creado por el Gobierno nacional, a través de un préstamo solicitado al Banco Mundial, permite desarrollar esta alternativa.

Todo está listo para que las entidades solidarias soliciten la transferencia de los recursos, solo se aguardan las firmas finales. Además, cada institución debe adjuntar el listado de personas a quienes quieren beneficiar con este fondo.

Es importante resaltar que los interesados en acceder a este producto, deben presentar sus documentos y solicitudes en sus cooperativas, pero es la AFD la encargada de analizar y aprobar los créditos. 

Las personas que formen parte de la membresía de una de las 56 instituciones asignadas, tendrán acceso a un préstamo con beneficios únicos como ser una tasa de interés de hasta el 5,5% anual, cinco años de plazo para saldar la cuenta y hasta un año de tiempo de gracia. Es decir, el socio que retira el crédito tiene 365 días de tiempo para reactivarse y empezar a cumplir con la deuda.

Esta propuesta se habilita luego de un pedido generalizado del sector solidario para ayudar al sostenimiento de las mipymes, que en su mayoría son socias de cooperativas.

Durante todo este proceso de calificación, fue el Instituto Nacional de Cooperativismo (Incoop) quien acompañó y facilitó los datos para definir el grupo de instituciones del movimiento cooperativo que serían beneficiadas.

Entidades podrán acceder a fondos a través de centrales

Desde el ente regulador confían en que estos recursos tendrán la utilidad necesaria para llegar a los más vulnerables de la economía nacional. La reglamentación del crédito exige que el solicitante cuente con el Registro Único del Contribuyente para recibir el beneficio.

El presidente del Incoop, Pedro Elías Löblein, adelantó que aquellas entidades solidarias que no calificaron, deben estar atentas y preparadas para la posibilidad de recibir el dinero en una segunda etapa.

“Un cierto porcentaje está destinado directamente a las cooperativas. Mientras otro porcentaje se quiere inyectar a las centrales, para que las instituciones socias accedan a ese producto mediante esa forma”, especificó.

En cuanto al endeudamiento, existen organizaciones que aún no realizaron sus asambleas y quieren solicitar el producto financiero. Estas entidades deben tener en cuenta el marco regulatorio que les permite un endeudamiento de hasta el 30% del activo que tiene. 

“Esta es una línea destinada para el capital operativo, para el pago de salarios u otros gastos que tienen las micros, pequeñas y medianas empresas. Tiene una tasa, plazo y condiciones muy buenos. Hay condiciones muy favorables”, afirmó.

Proceso de acceso a los créditos

Uno de los inconvenientes que traba el desembolso de este fondo es que muchas cooperativas todavía no realizaron sus asambleas y no tienen autorización de endeudamiento o es muy limitado el permiso que tienen.

En ese sentido, el titular de la AFD explicó que trabajan en conjunto con el Incoop ante este escenario. Existen cooperativas que piden al ente regulador que emitan una resolución en la que se indique el monto permitido de endeudamiento, según el marco regulatorio de las cooperativas.

Este producto fue creado por la Ley de Emergencia, para que sea administrado por la AFD. La idea es que a través de las cooperativas, centrales y casas de créditos se llegue a las mipymes, para que la fuerza económica tenga a disposición capital operativo, o pueda pagar salarios y de esa forma se luche contra el desempleo.

Hasta la fecha ya se ha hecho el desembolso por un valor de G. 1.025 millones a dos cooperativas.

“Creemos que la labor de las cooperativas es muy importante y que es un canal para llegar a los más pequeños. Entiendo que la necesidad y ansiedad de toda la gente, sobre todo de las mipymes, es muy elevada. Pero nosotros estamos tomando todos los pasos adecuados”, dijo.

En ese sentido, insistió en que se tiene que tomar todos los recaudos para que los recursos lleguen y ese proceso hace que se demore un poco más el desembolso, para que todo sea transparente.

El objetivo

El Estado considera que las cooperativas son aliadas e intermediarias efectivas en el momento de hacer llegar los recursos financieros a los micros y pequeños empresarios. Esto a raíz de que este tipo de organizaciones tienen un alto porcentaje de socios con negocios propios, trabajadores independientes, además de conocer las necesidades e interpretar el movimiento comercial que realizan.

El único objetivo de ambos sectores es beneficiar y encontrar una salida para el sector empresarial, de lo micro a lo macro, que se vio afectado por el covid-19. La intención es aumentar la liquidez del sistema financiero.

El concepto

Fideicomiso o fidecomiso es un contrato en el cual una o más personas transmiten bienes, cantidades de dinero o derechos, presentes o futuros, de su propiedad a otra persona. El encargado de transferir el fondo es el fiduciante y las personas o institución que la recibe es el fiduciario y administrador del dinero.

El fiduciario puede administrar o invertir los bienes en beneficio propio o en beneficio de un tercero. El tercero lleva el nombre de beneficiario.

Mayor alcance de los créditos blandos

Si bien la inyección económica llegó, aún queda mucho por hacer y las cooperativas más pequeñas esperan un respaldo para trasladar beneficios a sus socios. 

El presidente de Coopavra, Abg. Aldo Jara, habló de una gran ausencia del Estado en relación a los más vulnerables. El apoyo es crucial para mover y dinamizar la actividad económica en las comunidades.

“Somos un poco olvidados y somos quienes más necesitamos. Operamos con esas personas que en muchos casos no tienen un trabajo formalizado o si tienen, su ingreso es el mínimo. Se otorgan los créditos blandos a emblemas del cooperativismo, pero que tiene muchas más posibilidades que nosotros, son personas menos vulnerables quienes se benefician”, enfatizó.

Por último, afirmó que es necesario que el Gobierno visualice otros indicadores para identificar las garantías de cumplimiento que existen en las cooperativas.

“El Estado tiene que escuchar un poco más al sector hacer un llamado para que utilice al sector cooperativo como un brazo solidario de ayuda para reactivar el trabajo la economía”, finalizó.

Apoyo para el afianzamiento

Las cooperativas de trabajo forman parte importante del sistema solidario, financiero, laboral y social del país. Este segmento también reclama una mejor atención de las autoridades, para lograr mejores escenarios de desarrollo.

“Necesitamos más apoyo del estado para afianzarnos en una forma más fuerte, para poder darles sustentabilidad a nuestros socios cooperativos que están con nosotros Los créditos blandos y más fuentes de trabajo para nosotros, son las prioridades”, aseveró.

Pasos avanzados y buenas perspectivas

La Cooperativa Pinozá es una de las beneficiadas. Según su gerente financiero, las documentaciones están muy avanzadas y se espera poder otorgar este servicio en la brevedad posible al socio.

“Esto va a ser de suma ayuda para dar un oxígeno financiero y un punto de despegue a nuestros micro, pequeños y medianos empresarios. Tendremos una tasa preferencial, plazos excelentes. Es un buen producto que está por llegar”, comentó.

Los cálculos indican que este crédito tendrá un impacto positivo en al menos unas 200 personas.