Secuela de la pandemia sobre el dinero plástico

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Después de un inicio de año prometedor, con proyecciones de expansión elevada, el uso tarjetas tuvo un estancamiento abrupto a consecuencia del covid-19.

La caída del consumo repercutió con fuerza en el uso de las tarjetas de crédito. Entre enero y febrero, las operaciones con el dinero plástico se mostraban con números alentadores, por lo que en ese momento las proyecciones de un año récord eran frecuentes, mencionó el Lic. Raúl Alvarenga, gerente general de Cabal y presidente de la Cámara Paraguaya de Medios de Pago (CPMP). 

Ya en marzo, con el establecimiento de la cuarentena sanitaria y un aislamiento estricto, el pronóstico de expansión sufrió un giro drástico. Para el caso específico de Cabal, el decrecimiento pico se observó en abril con una reducción del 50% en comparación a los números históricos de la marca en Paraguay.

Si bien la compra de productos primarios no se vio afectada, e incluso se incrementó, las transacciones comerciales en los demás rubros prácticamente desaparecieron. “Nadie esperaba todo esto, que nos obligó a replanteamiento general”.

Desde mayo se comenzó a observar una leve mejoría, con la paulatina reactivación del consumo como consecuencia de la apertura de las fases de la cuarentena. Los siguientes tres meses fueron similares. Sin embargo, entre agosto y setiembre las cifras seguían con un 20% por debajo de lo proyectado para el 2020.  “Se viene recuperando el terreno perdido, pero no estamos con los números que inicialmente teníamos previsto a principio de año”. 

Crecimiento estancado 

En agosto del 2015 se promulgó la Ley N° 5476, que establece normas de transparencia y defensa al usuario en la utilización de tarjetas de crédito y débito. 

Previo a la promulgación de esta ley, se expedían entre 1.400.000 y 1.500.000 tarjetas de crédito por año, recordó Alvarenga. Posteriormente, este número tuvo un estancamiento y actualmente la emisión anual no llega a 1.200.000 plásticos. 

En contrapartida, creció el uso de tarjetas de débito hasta el 2019. Sin embargo, este segmento también se vio disminuido a consecuencia de la pandemia, ya muchas personas dejaron de percibir sus salarios a través de esta herramienta. 

Reinvención y desafíos 

Actualmente se encuentra en fase se prueba DIMO (Dinero Móvil) una nueva propuesta de Cabal, que consiste en una aplicación para dispositivos móviles que permitirá acceder a una tarjeta prepaga virtual, o física si el usuario lo requiere. 

Alvarenga explicó que el usuario de DIMO tendrá la libertad de decir la conversión de la tarjeta virtual en un plástico físico para operar en los comercios; o bien, utilizar la herramienta a través de un código de respuesta rápida (QR por sus siglas en inglés).  

Desde Cabal se espera la participación de quince cooperativas durante el primer año. El lanzamiento al mercado de esta herramienta está previsto para el próximo mes de noviembre, tras un proceso de prueba que ya se inició. 

Si bien DIMO es una innovación tecnológica para concretar transacciones comerciales, su objetivo implícito es mucho más amplio. “DIMO es la excusa. Detrás está la idea de dotar al movimiento cooperativo de una base única y fuerte para potenciarse en el mercado”, manifestó Alvarenga.