Economía solidaria moderna y eficiente con tecnología

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Una importante aceleración en diversos escenarios vivió el cooperativismo en los últimos 14 meses. El protagonista fue la tecnología, que tuvo poderosa incidencia en la educación y economía.

El gran salto de las entidades solidarias en este escenario se da ante la necesidad de estar más cerca de la membresía y la captación de nuevos socios: adaptación y nuevas generaciones. Mediante estas herramientas, el socio tiene la posibilidad de acceder a sus cuentas de ahorro, pagos de servicios, consultas de cuentas, durante las 24 horas del día.

Una de las barreras vencidas por el cooperativismo se dio con la implementación de los sistemas de transferencias interbancarias. Grandes entidades solidarias se han mostrado abiertas a esta posibilidad y hoy tienen resultados positivos. Con este avance, los socios tienen la posibilidad de realizar transferencias desde sus cuentas de cooperativas a bancos.

Otro modelo clave en el desarrollo y aceleración de la economía, y ante la intención de cuidar la salud de los paraguayos, es la red de pagos Dinero Móvil (DIMO), desarrollado por Cabal Paraguay. Este medio está habilitado en todo el territorio nacional y funciona para socios y no socios de cooperativas. Esta es otra forma de descentralizar los productos y servicios y abrirse hacia nuevos mercados con la intención de sumar fuerza con servicios más corporativos. El producto DIMO está enfocado hacia emprendedores.

Las procesadoras encargadas de proveer tarjetas al sector solidario son Cabal, Procard y PayGroup. Ellas se encargan de trabajar directamente con sus emisoras para desarrollar alternativas favorables a los más de 1.800.000 paraguayos cooperativizados en el país.

Comportamiento de tarjetas de crédito y débito

Esta ley es aprobada en el 2015, con una intención de regular lo que le toca pagar al usuario. La principal regulación es sobre la tasa de interés que estaba obligado a pagar el usuario por el producto. Esto empezó a tener un límite con la normativa establecida.

La ley limita y establece que lo máximo que se puede cobrar es 3 veces de las tasas pasivas. En términos numéricos, el límite estaría entre el 13% y el 15%. Antes del 2015 se podía pagar, dependiendo de la institución emisora, entre el 45% y 50% de tasas de interés. En aquel tiempo, las cooperativas cobraban, en promedio, entre 28% y 30% de tasas de interés. Por la regulación terminó cayendo el uso de tarjetas de crédito. Eso se explica a la imposibilidad de tener competitividad, por lo que el producto comenzó a experimentar desaceleración en su desarrollo. Es importante mencionar que el uso de las tarjetas de crédito emitidas por el sector cooperativo genera excedentes, que son distribuidos a la masa societaria tras las asambleas.