Doble rol solidario

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Mujeres del movimiento cooperativo comparten experiencias e instan a sus congéneres a asumir desafíos en distintos escenarios.

“La familia es vital para encarar desafíos”, Tereza Ferrando, de Cooperativa Ñemby

Tereza habló de la incidencia de sus seres queridos en su vida profesional e indica la importancia del apoyo familiar para su desempeño como dirigente. “En todo mi recorrido por el mundo cooperativo, hace que esté segura que el mejor lugar que puede encontrar una mujer para trabajar, es una cooperativa”.

“Una mamá consentidora, que trata que 
cada uno de sus hijos sienta permanentemente 
el amor que les tiene su mamá, y que son el 
mejor regalo que recibió de Dios”.

Aseguró que las mujeres que ya son madres son más sensibles ante las necesidades de los demás, a más de poder desarrollar con más facilidad la empatía, cualidad imprescindible dentro del movimiento solidario.

Tereza destacó el rol que cumplen sus compañeros en el día a día. “Las maravillosas personas a quienes tengo como compañeros de equipo han hecho que superara muchas dificultades, y hoy me sienta plenamente realizada como persona, y por sobre todas las cosas, como cooperativista”.

“Mis hijos son mí motor de superación”, Mirna Lovatti de COOPEDUC

Mirna, presidenta de COOPEDUC, ofrece lo mejor de sí para todos. Le encanta cocinar, coser, bordar, pintar y hacer siempre un poquito de cada uno de acuerdo a la disponibilidad de tiempo.

“Hay cosas que no pueden esperar, en ese caso se delega lo que se hace y se atiende lo más urgente, por eso es imprescindible la ayuda y el involucramiento de la familia”, destaca.

“Soy una persona que disfruto al 
máximo de mi hogar, provengo de 
una casa donde el valor a la familia 
y al trabajo son lo más sagrado”.

Dentro de sus prioridades está hacer de la familia un gran equipo, de esta manera apoyarse de forma incondicional: se comparten las dificultades y se celebran los logros. “El privilegio de ser madres nos otorga la particularidad de saber administrar en primer lugar, también el de saber dirigir con sensibilidad pero con mano firme, dar ese calor hogareño y hacer del ambiente laboral un lugar donde se disfrute lo que se hace. Los mayores desafíos están fuera de la casa, pero nada es imposible cuando el motor es el amor”, dijo.

“El amor y el orden, pilares de mi vida”, Margarita Guerrero, de Cooperativa Capiatá

La Lic. Margarita Guerrero trata de cumplir con todos sus deberes sin descuidar el hogar. La cooperativista resalta que su familia forma parte del engranaje que le permite desarrollarse como madre y trabajadora al contar con el apoyo y orgullo de sus hijos y esposo.

“Soy madre de tres hijos y me considero
 una persona muy protectora. Tengo 
una relación maravillosa con cada 
uno de ellos donde la confianza es el
 pilar de todo”

“Mi tiempo está muy bien distribuido y sé diferenciar cada uno de mis roles: en la cooperativa, como dirigente desarrollo mi parte social en apoyar a la gente en sus necesidades y en mi casa como madre que busca el tiempo para entregar cariño y atender las necesidades de todos”, indica. Guerrero afirma que ser madre no es un impedimento para ocupar puestos de confianza, pero sí considera que es una doble responsabilidad. Resalta que las mujeres están más expuestas a la mirada y crítica social. Pese a tal obstáculo, considera que el sector cooperativo ha sabido dar el respeto y espacio que merecen la mujeres dentro de una entidad. “Las cooperativas son las únicas entidades que dan un verdadero espacio a las mujeres para su desarrollo, tanto a nivel dirigencial como a nivel de funcionaria. Las entidad solidarias no temen poner a una mujer al frente, no temen poner a una mujer como gerente, dirigente o jefa de estamento”, finalizó.

“El rol de mamá, aprendizaje diario”, Rosana Martínez, de Cooperativa Ypacaraí

Rosana consideró que los diferentes roles que una mujer encara diariamente son gracias a la dedicación y a la organización personal, ya que las enseñanzas que uno deja a sus hijos deben de ser basadas en el amor así como las responsabilidades como funcionaria, que deben cumplirse, proyectarse.

“Hay una lucha diaria acerca del tema, donde se ve que la sociedad está cambiando y dando oportunidad a aquellas mujeres que tienen hijos, ya que el hecho de ser madre no se limita en el desempeño en algún otro aspecto que quiere llevar”, indicó Martínez.

“Una madre que cuida, educa, cría 
y  ama profundamente a sus hijos”.

El factor tiempo es el mayor desafío y poder encontrar un equilibrio es la prueba que se tiene constantemente, según comenta Martínez.

“Socialmente hablando, el papel de las mujeres en los ámbitos laborales está ganando el reconocimiento que merece, es por eso que pienso que cualquier compromiso que queramos asumir conlleva desafíos”, subrayó.

“Es posible ser madre y a la vez una profesional”, Cynthia Páez, de Cooperativa Universitaria

La Lic. Cynthia Páez se desempeña como cooperativista hace 20 años e indica que el apoyo familiar ha jugado un pilar fundamental al momento de ejercer sus funciones. Ser madre nunca fue un impedimento para desarrollarse como profesional.

“He logrado conjugar mis roles gracias al acompañamiento familiar de mi esposo e hijas. Al llegar a casa coordino y organizo las cosas para el día siguiente. En el trabajo me mantengo en contacto con ellos para ver si no necesitan alguna cosa”, detalla.

“Me defino como una persona bastante 
ordenada y exigente. Exijo orden en el 
hogar e insto a mis hijas a tener 
disciplina al asumir sus diversas 
responsabilidades en sus actividades 
académicas”.

Páez afirma que las madres con roles dirigenciales tienen una mayor capacidad en la organización y administración. “Lograr una administración familiar y cumplir con las necesidades y obligaciones a fin de mes nos caracteriza como mujeres y nos da un poder de administración tremendo”, explicó.

El movimiento cooperativo a lo largo de los años ha creado espacios para que madres y profesionales puedan desempeñar ambos roles.

“La maternidad me hace querer ser mejor cada día”, Blanca Franco, de Fecopar

“Soy una mamá muy cariñosa, pero sumamente exigente. Hoy puedo ver orgullosa la gran mujer que es mi hija”.

“Mi hogar es el refugio y lugar para crear, 
crecer y por sobre todo aprender e innovar
 para mantener una familia muy unida y
 aventurera”.

La Lic. Blanca Franco trabaja en el asesoramiento técnico de gestión de personas en las cooperativas desde hace 25 años. Para la cooperativista asumir el rol de la maternidad hace querer ser mejorar cada día con la esperanza de poder mejorar el entorno y las relaciones basándose en los valores cooperativos. Franco afirma que el espacio cooperativo es un escenario de admirables mujeres y madres que lideran desde diversos roles directivos y gerenciales, que han demostrado lograr resultados combinando sus responsabilidades. “Las mujeres por naturaleza estamos más atentas a las necesidades del entorno y también somos mejores administradoras de recursos, al sumarle la experiencia de la maternidad esto suma sensibilidad y deseos de hacer bien las cosas”, finalizó.

Actitud materna en el hogar y la dirigencia, Myriam Báez, de Fecoac

La mayoría de los desafíos a los cuales se enfrenta a diario la Arq. Myriam Báez son superados gracias a su capacidad en la administración del tiempo más el respaldo familiar. “Los desafíos que asumo los hago luego de conversar con los míos; en cada decisión está mi familia empujándome para arriba, tanto mi esposo, hijos y así como mi mamá, que es el ser más bueno y abnegado que existe”, expresa.

“Soy una persona que se ocupa de la 
armonía en el hogar, con orden y 
alegría. Apoyo a mis hijos a 
desarrollar su sentido de 
responsabilidad, disciplina, 
autenticidad y, por sobre todo, 
su felicidad”

Para Báez, el rol de madre ayuda a tomar decisiones institucionales dirigidas a la membresía pensando en el bienestar de la familia, de sus hijos, a fin de mejorar su calidad de vida.

Para la cooperativista el sector solidario se desempeña como instituciones comprometidas con el bienestar de sus colaboradores. En ese contexto, apoyan y respaldan a las futuras madres dentro del plantel.

“Los desafíos se superan con el apoyo familiar”, Fabia Cáceres de Primer Presidente

Cáceres recordó una de las enseñanzas que recibió de su mamá. “Mi madre ya desde muy pequeña me enseño a no temer a los desafíos y que en la vida nunca se pierde, más bien se aprende”, resaltó. Una de las maneras más efectivas de sobrellevar la vida de madre es posible hacerlo sin culpa, mediante una adecuada organización, una fluida y eficaz comunicación en el hogar y en el área profesional lo que actualmente es más fácil por medio de la tecnología.

“Trato de dar a cada uno de mis hijos  su 
espacio, respetando sus decisiones, pero  
aconsejándolos siempre que deben  actuar
 dentro del marco de la responsabilidad 
y disciplina" 

“Como madres tenemos una visión más amplia. Sabemos administrar recursos, motivar, somos pacientes y perseverantes. Analizamos situaciones con profundidad y encontramos soluciones efectivas a cada caso”. Indicó la profesional. Incentivó a las mujeres a seguir sus vidas de madres y de profesionales sin miedos, es un escenario que se conquista todos los días.